“El concepto de derechos humanos se fue modificando con el tiempo”

Su escape de la Mansión Seré en 1978 fue relatado en la película Crónica de una fuga. Claudio Tamburrini aporta propuestas polémicas, como reducir penas a los represores que brinden información. Trabaja en el sistema judicial sueco y desde ese lugar desmitifica algunos tópicos sobre las sociedades escandinavas: dice que existe sobre ellas una percepción ralentizada. [leer más]

Hallan una fosa común en un ex centro de detención clandestino

Es en el arsenal Miguel de Azcuénaga, que el ejército tenía en Tucumán. Los investigadores aseguran que ya encontraron los restos de al menos 15 personas, que habrían sido quemadas.


Presunto culpable, una lectura heterodoxa

Presunto culpable, una lectura heterodoxa

para Arcadi Espada

Por Ricardo Cayuela Gally
Abril 2011 | Tags: Letrillas

Rojo amanecer logró transportarnos a la masacre de Tlatelolco sin necesidad de mostrar imágenes de la matanza. Como toda buena ficción, se valía de una metáfora para simbolizar el esperpento gubernamental: la vida familiar en un departamento de la unidad habitacional y cómo es literalmente triturada por la violencia. De la Plaza de las Tres Culturas tan solo los gritos, el estruendo de las armas y una bala solitaria que se incrusta en una ventana del departamento de la familia protagonista. La avidez con que se vio esa película, primera vez que se autorizaba una crítica radical al gobierno por esos hechos, influyó en la transición y la alternancia. De esa magnitud es el poder de la imagen cuando toca las fibras sensibles de una sociedad. Por eso se permitía la lectura de La sombra del caudillo, de Martín Luis Guzmán, mientras se censuraba el filme de Julio Bracho.

Presunto culpable está teniendo un impacto equivalente, si no mayor, a la película de Jorge Fons. Con una diferencia importante, que habla a favor de nuestra democracia: Rojo amanecer fue tolerada por las autoridades y Presunto culpable es alentada por ellas. Apoyada por instituciones públicas y privadas de México y el extranjero, con el respaldo de un empresario de la solidez de Manuel Arango, con el aval moral de una persona como Alejandro Martí, celebrada en los medios masivos de comunicación en un arco que va de Carmen Aristegui a Joaquín López-Dóriga, el consenso que ha suscitado esta película es también inédito. Premiada en una decena de festivales de cine en el extranjero, en México ganó premios en Morelia y Guadalajara y es el documental más visto de la historia. En marzo fue el tema de portada de Nexos, Gatopardo y Este País, con aplauso unánime (en Letras Libres publicamos una reseña favorable en febrero). Los columnistas de la prensa se han quedado sin adjetivos para elogiarla. Los conductores de radio y televisión, sin voz de tanto pregonarla. Sus creadores, Roberto Hernández y Layda Negrete, han sido entrevistados por medio mundo. El exonerado José Antonio Zúñiga debuta en la música con el soundtrack de la película.

La tesis del filme es inobjetable: en México la justicia no funciona. La presunción de inocencia, precepto constitucional, no se cumple. Las cárceles están llenas de inocentes. La policía judicial y el ministerio público son incapaces de llevar a cabo una investigación honesta y documentar un delito. Los acusados no ven a su juez. El estímulo económico para detener y procesar sospechosos invita a la fabricación de culpables. Contradecir al ministerio público tiene un costo mayor para un juez que darle la razón con una sentencia condenatoria. Como dijo el abogado Antonio Caballero, director de la División de Asuntos Jurídicos del Centro de Investigación y Docencia Económicas (cide), en entrevista con Yaiza Santos en nuestro blog Otras voces (7 de octubre de 2009), “pareciera que el sistema penal fuera una línea de producción, y una vez que el individuo está sentadito en la banda, adiós: los demás se van a dedicar a ponerle el tornillo que le falta y la cadena va a desembocar en la cárcel”.

¿Cómo oponerse a una película que desnuda la situación calamitosa del sistema judicial y penal? Criticar Presunto culpable puede ser leído, naturalmente, como una defensa del statu quo del aparato judicial mexicano, que apesta. Además, Roberto Hernández, codirector de la cinta, contribuyó decididamente a la reforma judicial del 2008 que incluyó, entre otras muchas cosas, una reforma constitucional y la instauración en México de los juicios orales, con plazo máximo para su puesta en práctica para el 2016. El propio Hernández, en una entrevista con Azul Aguiar para Milenio Semanal (6 de marzo de 2011), explica el proceso que hizo posible la reforma, en la que fueron claves su cortometraje anterior, El túnel; el trabajo de un grupo de expertos en temas de justicia del cide, encabezados por Ana Laura Magaloni; Renace, la organización de Ernesto Canales dedicada a defender a personas de bajos recursos injustamente procesadas; la Red de Juicios Orales, y un importante cabildeo con figuras clave de la política mexicana, incluida la diputada por Convergencia Layda Sansores Sanromán, ex senadora del pri, ex integrante del prd, dos veces candidata a la gubernatura de Campeche, pieza singular de la campaña de López Obrador a la presidencia en el 2006, hija de un célebre (y temido) líder del pri y madre de Layda Negrete, coautora de la película y esposa de Hernández:

Plan de Asignacion Universal

PAGINA 12

El país|Lunes, 5 de diciembre de 2011
A dos años de su implementación, 3,5 millones de chicos cobran la Asignación Universal

Un plan para los pibes que llegó para quedarse
La cantidad de beneficiarios se redujo en 156.541 respecto del pico de mayo de 2010. 1.117.325 dejaron de cobrar porque los padres consiguieron empleo formal o no cumplían los requisitos, pero se incorporó a un millón de chicos nuevos.

Por David Cufré

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Unos 318 mil menores dejaron de cobrar el plan porque sus padres empezaron a trabajar en la economía formal.

La Asignación Universal por Hijo (AUH) cumplió en noviembre dos años desde su implementación. El programa nació con 3,3 millones de inscriptos, tuvo un pico de 3,7 millones en mayo de 2010 y el mes pasado se liquidaron 3,5 millones de beneficios. Aunque las cifras presentan variaciones menores, entre aquel techo y el nivel actual ocurrieron varios hechos significativos, que reflejan la vida propia que adquirió el sistema y su funcionamiento institucional. Por ejemplo, el padrón de niños y adolescentes cubiertos por la asignación registró un millón de incorporaciones, de las cuales 285 mil fueron gracias a que la Anses pudo depurar sus bases de datos hasta conectar a todos esos niños con sus padres, información que en un principio estaba dispersa y no permitía que esos menores accedieran a la ayuda estatal. Otros tantos dejaron de cobrar el beneficio por diversos motivos, entre los cuales el principal es que sus padres consiguieron empleo en la economía formal.

La otra razón que elevó la cifra de chicos alcanzados por la AUH fueron los nacimientos que ocurrieron en el período, bebés que la Anses detectó rápidamente e incorporó al sistema. Y una tercera causa fue la política de documentación masiva que lanzó el Gobierno a través de los nuevos DNI y campañas específicas de los ministerios del Interior y Desarrollo Social. Entre estos dos factores se contabilizan 736.128 altas en la asignación, a las que se agregan 284.656 por la identificación de hijos y padres explicada más arriba. En total, la suma arroja 1.020.784 nuevos anotados entre mayo de 2010 –cuando se alcanzó el máximo de beneficiarios, con 3.684.500– y el nivel actual –de 3.527.900 niños–.

Ese millón de adhesiones es el dato que presenta la Anses para responder a la crítica que lanzó un sector de la oposición cuando se creó la AUH y que sostiene hasta el día de hoy. Su argumento es que las condiciones impuestas para acceder son demasiado restrictivas y dejan afuera a chicos que deberían cobrar. Luego de dos años de funcionamiento, el organismo de la seguridad social asegura que el mecanismo es eficiente para captar a aquellos que merecen el subsidio y que en todo caso las correcciones que se pueden presentar son menores.

Pero si el padrón de la AUH se amplió en más de un millón de chicos y el número de beneficiarios actuales es menor en 156.000 al de hace un año y medio, hay otras razones que lo explican y también dan cuenta de las transformaciones que se van operando dentro del programa. La más notable es que 318.210 menores dejaron de cobrar ese plan porque sus padres empezaron a trabajar en la economía formal. Se convirtieron en empleados bajo relación de dependencia y pasaron a percibir las Asignaciones Familiares que liquida la propia Anses. La información es congruente con las tasas de empleo y desocupación registradas en el tercer trimestre. La primera llegó a su máximo desde 2003, con un 43,4 por ciento, mientras que el desempleo bajó hasta su mínimo desde 1990, a 7,2 por ciento. “Los padres de miles de niños que antes percibían la AUH ahora cobran las asignaciones en sus trabajos”, celebró la Anses, en un informe al que accedió Página/12.

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Plan Sistematico

 Miércoles, 16 de noviembre de 2011
La periodista de Página/12 Victoria Ginzberg declaró en el juicio sobre el robo de bebés

Pruebas del plan sistemático

Fue convocada por una nota escrita en 2002 referida a los documentos desclasificados por el Departamento de Estado de Estados Unidos. Uno de los papeles revela que el dictador Reynaldo Bignone reconocía en 1982 la apropiación de bebés y se negaba a devolver a los niños a sus familias.


“Toqué con el embajador el tema de los niños, como los chicos nacidos en prisión o los chicos sacados a sus familias durante la guerra sucia. Mientras los desaparecidos estaban muertos, estos niños estaban vivos y esto era, en un sentido, el más grave problema humanitario. El embajador coincidió completamente y ya había hablado esto con su ministro de Relaciones Exteriores y su presidente. Ellos no rechazaron su visión, pero señalaron el problema de, por ejemplo, quitar los chicos a sus padres adoptivos.” El párrafo fue escrito por Elliot Abrams, de la oficina de derechos humanos de la Subsecretaría de Estado norteamericana. Figura en uno de los documentos desclasificados por los Estados Unidos en 2002 que fue publicado en ese momento por Página/12. Se trata de una prueba de la existencia de un plan sistemático para apropiarse de los hijos de desaparecidos, ya que demuestra que el dictador Reynaldo Bignone estaba al tanto del “tema” de los niños apropiados y se negaba a devolverlos a sus familiares para no “quitar a los chicos de sus padres adoptivos”. La periodista de Página/12 Victoria Ginzberg declaró ayer en el juicio oral que lleva adelante el Tribunal Oral Federal 6 y, además de ratificar el contenido de las notas publicadas en 2002 por este diario, profundizó acerca de las menciones a los niños desaparecidos que hay en los papeles del Departamento de Estado de los Estados Unidos.
Uno de los documentos utilizados en la nota titulada “El embajador y el plan sistemático”, del 23 de agosto de 2002, por la que fue convocada la periodista, da cuenta de que el 3 de diciembre de 1982, a la una del mediodía, el por entonces embajador argentino en Estados Unidos, Lucio Alberto García del Solar, se reunió con Abrams en la confitería Jockey Club, en el hotel Ritz-Carlton de Washington. “Había dos temas principales, la certificación (una especie de certificado de buena conducta) y la cuestión de los desaparecidos”, apuntó el funcionario estadounidense al elaborar el memorándum en el que relató el encuentro.
Luego del análisis político, Abrams introdujo el tema de los niños desaparecidos. En este asunto, obtuvo la simpatía personal de García del Solar pero el rechazo oficial del Gobierno, encarnado en el canciller –que por ese entonces era Juan Ramón Aguirre Lanari– y en quien ocupaba la usurpada presidencia, Reynaldo Benito Bignone.

“Yo sugerí que ese problema debería ser manejado por la Iglesia o por una comisión que incluya a la Iglesia, doctores, etc. Las acciones respecto de estos chicos podrían tener un enorme contenido humanitario y político. Nuevamente el embajador dijo que estaba completamente de acuerdo y que tocaría este punto una vez más con Buenos Aires”, prosigue el documento. El papel contiene un par de párrafos que aún permanecen ocultos, ya que el gobierno norteamericano no autorizó su difusión completa. Como podría contener información sensible para el proceso que llevan adelante los jueces María del Carmen Roqueta, Julio Luis Panelo y Domingo Luis Altieri, los abogados de Abuelas de Plaza de Mayo, Luciano Hazan y Alan Iud, pidieron que se solicite la difusión completa de dicho documento.

En agosto de 2002, el Departamento de Estado de los Estados Unidos desclasificó 4677 cables sobre violaciones a los derechos humanos cometidas durante la última dictadura militar en la Argentina. La apertura de esos archivos había sido solicitada dos años antes por Abuelas de Plaza de Mayo, Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora y el Centro de Estudios Legales y Sociales durante una reunión con la entonces secretaria de Estado Madeleine Albright en Buenos Aires. Uno de los aportes de esos papeles fue mostrar que lo que los militares callaban y aún ocultan en público, lo admitían sin tapujos hace 30 años ante funcionarios de la embajada norteamericana.

– Otros cables del Departamento de Estado citados en la nota publicada el 23 de agosto de 2002 y mencionados por la periodista de Página/12 durante su testimonio describen que en el año 1978 los funcionarios norteamericanos eran escépticos sobre la posibilidad de que los militares argentinos llegaran al punto de secuestrar niños o apropiarse de bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres. “Nosotros sabemos que el gobierno argentino cree que los adolescentes son capaces de actividad terrorista y que hubo arrestos de adolescentes. (…) Miembros del gobierno declararon a miembros de la embajada que las operaciones no podían estar limitadas por la edad porque un grupo de adolescentes impresionables es un área fértil para la penetración de terroristas y subversivos. Se reportaron un número de casos de adolescentes desaparecidos. Creemos que fueron estos elementos los que originaron las declaraciones sobre chicos desaparecidos”, se asegura en un documento del 29 de septiembre de 1978.

El tiempo les fue demostrando que estaban equivocados. Durante 1979 se fueron incrementando las denuncias que recibían vinculadas a los niños desaparecidos. En un cable de enero de 1979 se mencionan 22 hechos, entre casos de adolescentes y niños pequeños, como Amaral García, de tres años, Pablo Menna, de dos, y Simón Riquelo, de 20 días. Dos meses después, aparece entre los papeles de interés del Departamento de Estado un informe de Amnistía Internacional de marzo de 1979 en el que se habla no sólo de niños desaparecidos sino también de posibles apropiaciones de bebés nacidos durante el cautiverio de sus madres. “Hay reportes no confirmados acerca de que a chicos secuestrados les fueron dadas nuevas identidades y enviados a adopción. Otro grupo de mujeres, que se hicieron conocidas como Abuelas de Plaza de Mayo, están buscando nietos que nunca vieron. Las Abuelas sólo saben que sus hijas o nueras estaban embarazadas cuando desaparecieron”, señalaba el organismo de derechos humanos antes de mencionar los nombres de las mujeres que podían haber dado a luz cuando estaban secuestradas, como Liliana Fontana, Silvina Parodi, Beatriz Recchia, María Claudia García Irureta Goyena, Ana María Lancillotto, Mónica María Lemos, entre otros.

– Según se desprende de otro documento, diecisiete días antes de la reunión entre Abrams y García del Solar, las Abuelas de Plaza de Mayo se habían reunido con funcionarios del Departamento de Estado. María Isabel Mariani –por entonces presidenta de la institución– y Estela de Carlotto –vicepresidenta (aparece como Carloti en el papel)– explicaron el 15 de noviembre de 1982 “que representaban a 117 abuelas cuyos 110 nietos fueron secuestrados con sus padres desaparecidos o que nacieron durante la detención de sus padres”. “Dijeron que hay probablemente 400 niños desaparecidos, pero que otros abuelos tienen miedo de denunciar. Las Abuelas no pudieron obtener ninguna respuesta del gobierno argentino sobre sus nietos. Agregaron que están convencidas de que sus nietos están vivos y que la mayoría están ya ubicados con padres adoptivos.” Finalmente, está el memo de la reunión entre Abrams y García del Solar. Allí ambos dan por sentado que los niños fueron secuestrados, que fueron entregados a “familias adoptivas”, y el embajador informa que el dictador Bignone se resistía a la propuesta del funcionario norteamericano que consistía en dar al tema una “salida humanitaria” (es decir devolverlos a sus familias) con intervención de una junta médica o de la Iglesia. Como es sabido, los represores argentinos no entregaron a los niños buscados por las Abuelas de Plaza de Mayo. En estos 34 años el organismo de derechos humanos logró que 105 niños, hoy jóvenes, recuperaran su identidad. Aún quedan 400 casos sin resolver.

Los documentos del Departamento de Estado en los que se hace mención a las Abuelas y al encuentro entre Elliot Abrams y Lucio García del Solar.


Violencia sexual

VIOLENCIA SEXUAL Y DICTADURA

ENTRE LA PERSISTENCIA DE LAS VICTIMAS Y EL FIN DE LA IMPUNIDAD: COMO SE FUE CONSTRUYENDO EL CAMINO QUE PERMITIO QUE LOS ABUSOS SEXUALES SUFRIDOS EN CAUTIVERIO FUERAN CONSIDERADOS DELITOS AUTONOMOS DE LESA HUMANIDAD

Por Sonia Tessa
FEMINISMOS

La política del cuerpo

Por Mabel Bellucci
EXPERIENCIAS

La telonera

Por Laura Rosso
DIEZ PREGUNTAS A MAVI DIAZ *

“Tengo ganas de hablar”

Por Clarisa Ercolano
MONDO FISHION

La retratista fetichista

Por Victoria Lescano
VISTO Y LEIDO

Espiral

Por Paula Jimenez
ENTREVISTA

Los ecos del golpe

Por Luciana Peker
EL MEGAFONO)))

Femicidios trans en los medios

Por Claudia Vásquez Haro
RESCATES

En la trinchera

Por Marisa Avigliano
ADIOS > FANNY EDELMAN, 1911-2011

La bruja mayor

Por Claudia Korol

http://www.pagina12.com.ar/diario/suplementos/las12/index.html

ESMA, Pagina 12

El país| Lunes, 31 de octubre de 2011


Exclusivo: entrevista al presidente del tribunal de la causa ESMA
“En este juicio quedó totalmente evidenciado el horror”
El juez Daniel Obligado repasa ante Página/12 las particularidades del juicio y la sentencia que hizo historia el miércoles pasado. Las condenas más emblemáticas: Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta. La prueba del homicidio de Walsh y la ingesta de cianuro considerada como homicidio. El nuevo concepto de “politicidio”.


Por Alejandra Dandan




Daniel Obligado fue juez en el conurbano bonaerense. Fue uno de los que absolvieron a aquel muchacho conocido como Pantriste, acusado por el homicidio de un niño de 16 años. El juez lo consideró inimputable. Tras ese tránsito por la provincia, desembocó en el fuero federal cuatro años atrás, cuando formó parte del tribunal que encabezó el juicio al prefecto Héctor Febres, el primer acusado de la Escuela de Mecánica de la Armada en juicio oral, muerto por un supuesto envenenamiento. Obligado preside ahora el Tribunal Oral Federal Nº 5, que el miércoles pasado dictó una condena histórica a 16 de los 18 acusados de la megacausa ESMA, entre los que estuvieron Alfredo Astiz y Jorge “El Tigre” Acosta. Además de 12 perpetuas, la condena marcó posición en temas determinantes para el futuro en materia de juicios por la represión ilegal, como la prueba del homicidio de Rodolfo Walsh y el giro para considerar como homicidio la ingesta de cianuro de María Cristina Lennie. Tras el fallo, el presidente del tribunal repasa en diálogo con Página/12 algunos ejes del juicio y la sentencia. El momento en el que Astiz le acercó una copia dedicada de la Constitución Nacional, el testimonio de la madre de Fernando Brodsky, las razones de la muerte de Walsh, la acusación por el robo de los bienes culturales, los delitos de violencia sexual, pero también las demoras, las disidencias y lo que finalmente constituyó otra bisagra del juicio: la decisión de pedirle a la Corte Suprema que impulse en organismos internacionales la inclusión de la figura del “perseguido político” en el delito internacional de genocidio.

Obligado definió que en el país hubo un “politicidio”: “Acá lo que se probó es que hubo una persecución política, tomando la militancia política en su sentido amplio. No por el hecho de pertenecer al partido A o B: podían ser militantes sociales”. Para Obligado, ese “politicidio” debe ser incluido en la Convención Internacional contra el Genocidio, “y no solamente por el caso argentino”. “Acá no hubo una persecución para convertir a estas personas al cristianismo occidental y cristiano, porque eso hablaría de una persecución religiosa. ¿Y las monjas francesas? Por eso es politicidio: porque eran contrarios a ese régimen.”

Para leer el resto del articulo:


http://www.pagina12.com.ar/imprimir/diario/elpais/1-180165-2011-10-31.html

Sobreviviente de la ESMA, Página 12

Domingo, 30 de octubre de 2011

LILA PASTORIZA, SOBREVIVIENTE DE LA ESMA, REFLEXIONA SOBRE LA SENTENCIA A LOS REPRESORES DE ESE CENTRO CLANDESTINO
“Fue un día de justicia”
Las sensaciones al escuchar la condena. El recuerdo de sus compañeros y la satisfacción por haber cumplido con un mandato. Los represores, iguales y diferentes. La necesidad de sancionar estos crímenes.

Por Victoria Ginzberg


Lila Pastoriza vuelve al predio donde funcionó la ESMA casi todos los días. En su caso, no es una frase simbólica, sino literal. Dedicada desde hace años a las políticas sobre la memoria, trabaja en el ente público que coordina el Espacio para la Memoria y Promoción de los Derechos Humanos que funciona ahora en el terreno del centro clandestino de detención. El Casino de Oficiales, donde estuvo secuestrada, trata de no pisarlo: “Ese lugar está habitado por mis compañeros. Yo no veo una pared, un rincón, veo gente”. En cambio, dice, busca poner en ese sitio de muerte algo de vida. El miércoles escuchó las condenas a los 16 represores en la calle, en la pantalla gigante que se instaló en la puerta de los tribunales de Comodoro Py. “Sentí una gran emoción que todavía me dura, porque de alguna manera era cumplir con un mandato que nos habíamos dado: que el que saliera tenía que hablar, que denunciar, hacer que haya una sanción. Cuando fuimos liberadas con Pilar Calveiro salimos en un avión y recién a las dos horas de vuelo dijimos ‘estamos libres’ y empezamos a abrazarnos y a saltar. Era una sensación de irrealidad, de ‘estamos soñando’. Y con el fallo fue una sensación parecida”, cuenta.

–¿Cuál es su conclusión sobre el juicio?

–Fue un día de justicia. Como sobreviviente tengo satisfacción por poder cumplir el mandato hacia los compañeros, el compromiso con una generación que quiso transformar al país. Los desaparecidos, a quienes los represores buscaron borrar hasta de la historia y del recuerdo, son los que sustentaron las luchas de estos años. Y hoy están más presentes que nunca. Además este juicio tuvo muchas dificultades. Y lo de la ESMA tiene una llegada al conjunto de la población muy fuerte y uno se pregunta por qué.

–Sí. ¿Por qué?

–Debe haber multitud de factores. Tanto en la etapa de la dictadura como en la lucha por la impunidad la ESMA siempre tuvo un lugar muy emblemático y, paradójicamente, creo que no es representativa de lo que eran los centros clandestinos. Al contrario, tiene muchas singularidades. Además de la cantidad de víctimas que pasaron por allá, creo que influye que los miembros el grupo de tareas de la Marina lograron convertirla en una maquinaria de aterrorizar a la sociedad. Creo que ellos se planteaban que la ESMA asustara. Por un lado, instalaron un centro clandestino como ese en un lugar de tanta visibilidad y circulación… el camino que hacían las caravanas de coches al Casino de Oficiales, que era donde llevaban a los detenidos, es detrás de la reja paralelo a la calle, es muy visible y entraban por la puerta del frente.

Para leer el resto del artículo:

Regreso a la ESMA

Viernes, 26 de marzo de 2004


Entrevista
Sobre el terreno

Miriam Lewin, sobreviviente de la ESMA, volvió a transitar esos lugares que 25 años atrás caminó engrillada. Sin embargo, su nombre es más conocido ahora por las investigaciones que llevó adelante tanto en Canal 13 -Telenoche Investiga– como en América, donde el año pasado co-condujo PuntoDoc. Aunque ahora es productora periodística de ese programa, la decisión de relegarla del lugar más visible –la conducción– abre la pregunta sobre el lugar que asigna la televisión a las mujeres.

Por Soledad Vallejos


Veinticinco años habían pasado desde que pisara por última vez ese lugar. Era enero de 1979 cuando salió de allí para regresar a la casa de una familia, la suya, que había abandonado un día de 1977, decidida a continuar como militante en la clandestinidad. Miriam Lewin tenía, al momento de abandonar la ESMA y el estatuto de desaparecida para ingresar en una asfixiante situación de libertad controlada en el mundo público, 21. A los 19 había sido secuestrada por la Fuerza Aérea, que la retuvo para entregarla, casi un año después, a la Marina. Fueron 25 años en los que esa jovencita se convirtió en la mujer cuyo rostro viene asociado al periodismo de investigación televisivo casi como sinónimo, especialmente desde que empezó a dejar su sello en PuntoDoc –el año pasado como productora y conductora, este año como columnista y productora periodística– pero también gracias a investigaciones memorables hechas públicas durante su paso por Telenoche Investiga –la trata de blancas en San Miguel con la anuencia de funcionarios públicos, la pedofilia del padre Grassi, entre otras–. En ese tiempo, también, testimonió en el Juicio a las Juntas y en uno de los Juicios por la Verdad Histórica; se reunió con otras cuatro sobrevivientes de la ESMA para lograr Ese infierno, un libro en el que las conversaciones entre ellas permitieron resignificar y retomar el planteo testimonial en la construcción de la memoria al demostrar cuántas dimensiones permanecían desatendidas en los relatos y análisis sobre la dictadura.

En esos 25 años, Miriam no había vuelto a trasponer las rejas que separan la ESMA de la calle.
–Yo no quería ir. Nos veníamos reuniendo con otros ex secuestrados de la ESMA –algunos relacionados entre nosotros y otros no– que fuimos convocados para discutir, entre todos los que pasamos por ahí, para que todos, además de los organismos, podamos participar y opinar. Y en una de estas reuniones se pidió que se dijera quién quería entrar el viernes que se iba a ir con Kirchner. Yo enseguida levanté la mano y dije: “Yo no”. ¿Por qué no? “Porque el día que vaya quiero estar sola, o con alguien muy querido, pero lo más sola posible para poder llorar. Porque me parece que es un hecho íntimo.”

Eso había dicho en un primer momento: que estaba convencida de que necesitaba afrontar ese regreso como un hecho individual, privado, rodeado de una contención cercana y personal, que sólo viviéndolo de esa manera sería posible para ella. Pero –si sobre la elección de las palabras pesan más que azares– algo del hecho colectivo y las necesidades compartidas, no tan en el fondo, persistían. Fue “una compañera” y no solamente una amiga quien, la noche antes de la visita con el Presidente a la ESMA, la llamó por teléfono.
–Munú (Actis, una de las coautoras de Ese infierno) me dijo: “Vos tenés que venir, es un día muy especial. Si te quebrás, va a haber alguien que te va a abrazar, va a haber algún hombro donde llorar. Vamos a entrar abrazados, tomados de la mano. Es mucho mejor entrar todos juntos que entrar en soledad”.
Y así entró, de la mano y en grupo después de haber bajado del micro en el que llegaron los sobrevivientes.

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